Barbosa y Bacca son los líderes

Hace poco más de un mes el Villarreal abrazó el último parón en mitad de la temporada como si le fuera la vida en ello. Llegaba deprimido y necesita aire fresco. Ahora, maldice sin disimulo el próximo descanso. Ha comenzado a disfrutar, con sus luces y sombras, y ya hasta le salen las cuentas. Si en el Calderón enderezó el rumbo definitivamente en Liga sin mirar hacia abajo, esta vez en Praga encontró el liderato que había perdido en Europa. Sufrió, porque la vida sin la pausa de Bruno aún es dura. Pero ganó, que era lo innegociable, de forma más ajustada a la que merecía. En este mes de metamorfosis ha recuperado la solidez defensiva, ha encontrado el ritmo y el hambre de siempre, y ha logrado afilar a Bacca, que es tanto como asegurarse veinte tantos por temporada. Suyo fue el gol que encarriló la victoria.

El Slavia sólo dio señales de vida al principio y al final de cada tiempo. Cosas que tiene la falta de concentración. Sin embargo, rugió menos que su grada, engalanada por el 125 aniversario del club. Sykora inquietó en el arranque a Adrián Marín, al que su vuelta a la competición le ha hecho recordar el oficio que se pierde estando de baja, y Sykora de nuevo fue el que propició otro lucimiento de Barbosa en su segunda juventud. Del Villarreal fue la media hora restante, en la que explotó ese rombo que luce desde hace un mes para condena de las bandas y para beneficio de los mediapuntas. Fornals, otra vez, volvió a moverse entre líneas como pez en el agua. De una de sus apariciones llegó el 0-1 tras abrir el balón a Bakambu y ver en el 15′ cómo Bacca se adelantaba al rechace de un centro envenenado. El Submarino pudo sentenciar ocho minutos después, pero Bacca falló sorprendentemente en la misma línea, sin oponente y casi sin espacio para saltarse el larguero.

En la segunda mitad se volvieron a repetir los acontecimientos ya vividos. El Slavia salió enrabietado, mientras que el Villarreal, con un tono de suficiencia, comenzó a enredarse en sus errores no forzados. Tanto se pareció el panorama a lo que ya habíamos visto que Fornals marró otro gol cantado a puerta vacía y Bacca desaprovechó varias ocasiones claras por uno o dos centímetros. Calleja no daba crédito: pudiendo silbar, tocaba sufrir. El Slavia se mantenía en pie por las concesiones. Su fútbol no le daba para presumir, así que vivió y amenazó a su adversario a base de balón parado. Su defensa es blanda, el medio campo poco creativo y el ataque demasiado lento. Sólo los extremos dieron la sensación de tener talento. A Danny le sobran trienios. El Villarreal pensaba que le bastaba ya con contemporizar. Pero Barbosa tuvo que intervenir de nuevo de manera decisiva ante Sousek y Cheryshev debió exprimirse nada más salir para sentenciar con una de sus carreras y la ayuda de Deli. Si el gol de Bacca fue clave, el del ruso, con otra aparición de Bakambu, fue definitivo. Sobre todo para permitir que el proyecto que hace un mes chirriaba, ahora pite con fuerza. Hasta Soriano se parece al que era. Si quieren buscar culpables del cambio, apunten a Calleja.

Escudo/Bandera Slavia P.

Europa League

*Datos actualizados a fecha 2 de noviembre de 2017


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